sábado, 3 de junio de 2017

No es lúpulo, es brócoli / Pesimismo

Argumentar que la cerveza es beneficiosa para la salud porque es una de las bebidas alcohólicas de menor graduación, es tan sensato como afirmar que tirarse desde un primer piso es saludable porque lanzarse desde un quinto es peor. Absurdo, ¿verdad?, sin embargo, te lo juro, sobre este razonamiento muchos construyen la más que intrépida tesis de que 'la ingesta de cerveza es saludable'.

De que de semejante milonga muchos hayan hecho dogma corporativo, extraía yo la conclusión de que el sector es inmaduro; hasta que caí en la cuenta de que el sector del vino, granaíto ya, hasta un poco rancio, recurre a argumentarios similares.

Y ahora hablemos de cosas serias:
Sin caer en el absurdo anterior, circula viral por la red un montón de literatura de aspecto más serio y ribetes científicos sobre los beneficios para la salud de la cerveza. Los actores del sector les damos pábulo, espoleados por un irreflexivo entusiasmo corporativo, y compartimos por las redes y le damos Me Gusta a supuestos resultados de estudios que avalan la teoría de que beber cerveza, artesana o no, es buenísimo para la salud, detrás de los cuales, por cierto, suele haber instituciones más bien poco imparciales.

Que todo es bueno si es con moderación, dicen.
La moderación no vuelve saludable lo que es perjudicial, como mucho minimiza los daños. Al revés sí sucede: lo que es bueno con moderación, el exceso lo vuelve dañino. 
Y es que es beneficiosa porque tiene vitaminas, minerales, antioxidantes… y los tendrá, no lo dudo, pero las cuentas sobre la relación beneficio/perjuicio para la salud no salen favorables a la cerveza, las hagas como las hagas, porque la cerveza es una bebida alcohólica, con todo lo que ello implica, que no es poco, y beber alcohol, tenga este la forma que tenga, es malo. 
La cerveza no aporta ningún beneficio que no aporte un diente de ajo, una manzana o un puñado de almendras y sí, en cambio, más perjuicios.

¿Unos datos concretos? Solo unos pocos y solo referidos al cáncer:
·Está comprobado que el consumo de alcohol es un factor principal de riesgo de algunos cánceres de cabeza y de la cavidad oral, faringe y laringe. El consumo de 3,5 bebidas (cada cerveza cuenta por una) o más al día supone un riesgo dos o tres veces mayor de padecer estos cánceres
·El alcohol es la causa principal de cáncer de hígado.
·Un estudio reciente en Reino Unido concluyó que cada 10 gramos de alcohol consumidos al día, aumenta un 12% el riesgo de cáncer de seno.
·Un 3,5% de muertes en EEUU están causadas por cánceres provocados por el consumo de alcohol.

No son datos agradables de leer, está claro, pero esto es lo que hay.

Aunque la gente no es tan idiota como para echarse a beber birra a cubos para curarse un cáncer solo porque unos cuantos se pongan a twittear como descosidos que la cerveza es el aloe vera líquido o las bayas de Goji con gas o el nuevo súper alimento espirituoso, para mí, fomentar, promover o animar el consumo de alcohol, tenga este la forma que tenga, hipster, progre, moderno, snob, cool, guay, glamouroso... es una irresponsabilidad rayana en la indecencia. 

Por responsabilidad y por ética, los actores de la escena cervecera tenemos que ser muy cautos con este asunto; pero también por interés: si pretendemos que se nos tome en serio, que no nos pillen ebrios de entusiasmo y repitiendo eslóganes estúpidos e inventándole virtudes a la cerveza. 

*

Pero al margen de lo pueriles que puedan parecerme estas actitudes, hay algo que me molesta todavía más.

Inventarle a la cerveza cualidades saludables es una forma de desvirtuarla y refleja un reduccionismo bobalicón (y un tanto ofensivo para quienes nos dedicamos a ella). Evidencia que no se la considera un producto gastronómico. Gastronomía es el arte de la sensualidad a través de los alimentos. 

Como ya dije antes, para mí es indecente fomentar el consumo sin más de cualquier tipo de bebida alcohólica. Solo lo acepto si forma parte de un plan de desarrollo global del individuo que incluya la educación en el consumo de alcohol, su degustación y su evaluación como producto cultural. Eah, eso he dicho, sí, ‘producto cultural’. No pretendo ponerme galones ni dignificar mi oficio con trivialidades, pero es que para mí la cosa va de esto: La cerveza es cultura, es superflua, es prescindible y es interpretable, por eso precisamente es placentera.

Yo no vendo salud, ni quiero. Ni que decir tengo que si de mí dependiera que la cerveza fuera saludable, lo sería, no tendría sentido lo contrario… pero… pero… la verdad es que no estoy segura de que si dependiera de mí la cerveza fuera saludable. Yo no necesito que la cerveza sea saludable, es más, me temo que perdería parte de su encanto si lo fuera porque creo que parte del encanto de muchos placeres es que no son convenientes y son, además, prescindibles y superfluos. Sibaritismos humanos… quién los entiende…

Yo vendo ‘cultura’ y quiero vender ‘reflexión’, quiero vender ‘placer’, ‘moderación’, ‘elección’, ‘proyección’, ‘momentos especiales’, ‘análisis’, ‘liturgia’…  quiero vender esnobismo y todo lo contrario, lujo y todo lo contrario, postureo y todo lo contrario, lonchafinismo y todo lo contrario, friquismo y todo lo contrario, ritual y todo lo contrario, fascinación y todo lo contrario… en definitiva, quiero vender un artificio que compensa el no ser saludable con beneficios refinados.

No hace falta inventarle atributos saludables a la cerveza, por sí misma es fascinante.

Y todo esto me lleva al mismo punto que la mayoría de reflexiones alrededor de la cerveza: el líquido, lo que hay en el interior de la botella, es quizá lo menos importante en la degustación de una cerveza.



***

Publico muy espaciado, sí, y para colmo ya apenas trato de cerveza. Será que cada vez me interesa menos la cerveza, será que cada vez necesito menos esto de escribir porque me basta con rumiar ideas, será que me falta el motivo. Vete a saber.

La vida sigue transcurriendo, aunque sea por inercia, y yo me dejo llevar sin resistirme. 
Estoy entretenida con varios proyectos chulísimos que deberían entusiasmarme y que celebro, pese a que no lo consiguen, porque habrán de sacarme de aquí a poco de una rutina, un entorno y un sector que cada día me asquean hastían un poco más. 

De Cachorro de Humano sigo aprendiendo a cada momento, incluso cuando no estamos juntas.

Del contraste entre lo que ella me enseña y lo que compruebo a diario en el mundo de los adultos, extraigo instructivas conclusiones, tan inútiles como desasosegantes. 
Quisiera que dejara de crecer y permaneciera tal como está indefinidamente. Como no puedo evitarlo, he optado por ir desengañándola poco a poco para reducir el impacto:
'El dinero no sale de los cajeros si antes no lo pone alguien.'
'Los Reyes Magos no existen; el ratoncito Pérez tampoco; la gente tóxica, en cambio, sí.'
'También existen los Reyes a secas pero las princesas no son como las que tú conoces.'
'Tu padre no es todopoderoso.'
'Tu padre no es inmortal y tú tampoco. Yo sí.'
'Seguramente no saldrás de tu barrio de mierda.'
'Te dirán que lo mejor es ir siempre con la verdad por delante, y esta es la segunda mayor de las Grandes Mentiras.'
'A tu padre no se le caen los dientes porque sí.'
'A fuerza de insistencia consigues, por hartazgo, un euro para chuches (aunque conmigo no te sirve), pero eso no funciona con las cosas importantes. En esos casos deberás recurrir al engaño o al chantaje.'
'Tu madre no está mucho más loca que otras madres pero a algunos adultos les conviene que tú lo creas.'
'Lo único cierto de los cuentos es que los lobos se comen a los cerditos.' 
'Los adultos no podemos hacer tooodo lo que nos apetece, sin embargo, eso no es lo peor.' 
'Algunos hermanos no se entenderán nunca.'
'Dentro de diez años te avergonzarás de tu padre; dentro de veinte años, te dará lástima.' 
'El amor no es más que la reinvención de uno mismo'
'Tú te liarás con un quinqui de padres inmigrantes beneficiarios de un subsidio. Es pronto para hablarte de condones.'
'No, no serás una bailarina famosa porque tus padres no te van a pagar las clases. Mejor que no lo hagan porque sería tirar el dinero: a la tercera clase te aburrirías y te encapricharías de cualquier otra cosa que veas en la tele.'
'Oirás muchas veces que el aspecto físico no es importante y esa es la tercera mayor de las Grandes Mentiras.'
'"No hay trabajo. Lo busco pero no encuentro nada." Mentira. Prefieres quedarte en casa rascándote el higo y generando obesidad.'
'Que algunos adultos se entiendan alguna vez es una burlona casualidad.'
'Sí, te volverán a abandonar, no puedes hacer nada para evitarlo; te abandonarán muchas veces más a lo largo de tu vida. La vida es una concatenación de abandonos, vete haciéndote a la idea.'
'La mayor de las Grandes Mentiras es que querer es poder, que con ilusión todo es posible.'

'Tomar conciencia es a veces lacerante.'

¿Pesimismo? No lo creo. 

Intentaré evitarte muchas de estas lecciones.


El itinerario pedagógico es largo y tortuoso. Decido empezar por una lección fácil, una lección de acomodo, de adaptación: "Las Renuncias". Iremos poquito a poco: '¿Cacaolat o Kinder Sorpresa? Tienes que elegir. Todo no puede ser.' 

Este domingo nos vamos a un pantano a ver patos, ranas y tortugas de agua. Comeremos tortilla de patatas, choricillos y jamón serrano, que te 'encanta mucho'.
-¡Ranas, quiero ver ranas! ¡Nunca he visto ninguna!
-Pues tendremos que ir con mucho cuidado, ser sigilosas.
-Sí, tendremos que ser silijosas caminando muy despacito. 
Eso, con silijo, con mucho silijo.
Te he prometido que veremos también una serpiente de agua, veré qué me invento cuando solo pasen flotando botellas vacías y bolsas de plástico.

Pesimismo, sí.

(No volveré a hablar aquí de Cachorro de Humano. La niña se está internando en mi vida diaria rebasando ya la línea de la inconcreción para gente que puede leer este blog. Es una cuestión de pudor.)