martes, 8 de agosto de 2017

Odio el fútbol pero no lo prohibiría.

Mi neura de hoy no tiene nada que ver con cerveza. Tiene que ver con un tema que a mí, en realidad, me afecta poco o nada, pero como soy testigo de la vida, me incumbe. 

Vaya por delante: 
No soy madre, y mucho tendrían que cambiar las cosas para que lo llegara a ser. 
Por suerte, tampoco me he visto nunca en la coyuntura de tener que oponerme a serlo. 

 Nunca he sentido la llamada de la 'naturaleza'. La maternidad biológica para mí es un fenómeno muy inquietante, casi traumático y, por suerte, ajeno. Una putadita de Dios, hablando claro, lo mismo que la conciencia de la propia muerte, porque poner huevos o soltar esporas es menos sangriento. 

Creo que quien decide traer al mundo un humanito teniendo posibilidades de adoptar uno de los que ya están aquí, debería revisar su escala de prioridades y valores... para cambiarlas o no, eso ya es cosa suya, pero al menos enfrentarse a ellas durante un ratito.

Por mí, los críos, siempre más allá del cordón de seguridad... es decir, lejos, porque no me gustan. (Aunque admito que a veces se me anuda la boca del estómago cuando veo a mi sobri en vídeo o cuando Cachorro Humano me babea la cara, y se me escapa un suspirín.)

 No entiendo a quien se frustra, desespera y se deprime porque no puede reproducirse. Recalco que he dicho que NO ENTIENDO, no he dicho que no respete, que no tolere, que desprecie, que rechace.... 'No entiendo' significa 'no entiendo', ni más ni menos.

Con independencia de si yo estoy a favor o en contra de la legalización de la maternidad subrogada o de la maternidad subrogada en sí, de momento las argumentaciones que he leído y oído que se oponen a ella y a su legalización, en mi opinión, equivalen a:
-oponerse al uso del coche porque hay quien conduce borracho; 
-oponerse a la legalización de la prostitución porque existe el tráfico de mujeres; 
-oponerse a la donación de órganos porque hay un mercado negro;
-oponerse a la regulación de la posesión de armas porque algunos chiflados se lían a tiros;
-oponerse a la acogida de inmigrantes porque hay mafias;
-oponerse al matrimonio internacional (¿se le llama así?) porque hay bodas con contrato;
-oponerse a Internet porque hay ciberdelincuencia;
-oponerse a la venta de alcohol porque hay quien rellena las botellas con garrafón; 
-oponerse al uso del tren porque hay quien se cuela;
-oponerse a la fabricación de zapatillas porque existe un mercado de las falsifiaciones...
y así podría seguir hasta el infinito y más allá.
Es decir, todavía no he dado con ningún argumento en contra de la legalización de la maternidad subrogada ni de ella misma ni de las dos cosas que no se fundamente en los problemas que, precisamente, se pretende evitar con esa legalización.
Hasta aquí.

 Y ahora otro poco de otra cosa: 
Me parece muy importante este matiz: una cosa es estar en contra de
algo y otra es estar en contra de su legalización y regulación. Yo odio el fútbol pero no lo ilegalizaría. En cambio, los radicales y los autoritarios no distinguen. Y me da a mí que
este es el quid de esta cuestión, la de la maternidad subrogada, y de otras muchas.

* * *

Y ahora el documento gráfico que faltó en la entrada anterior:




He probado la La Malquerida y he constatado dos cosas:
1ª Sí, es roja sensual. 2ª Sí, es Damm. Al fondo, el Mediterráneo.

martes, 25 de julio de 2017

La boluda Malquerida

Cerveza La Malquerida, la nueva genialidad de Adrià. 

Y colará, claro que colará. 

Parte I
Durante los días que duró, fue el tema de conversación predilecto en la tienda y el bar.
Entraba alguien, me sostenía la mirada pilla a la manera de los cómplices en amores furtivos, uno de los dos soltaba alguna parida sobre el ‘lúpulo de malta’ y empezaba la coña.

Recorte de prensa: 'y, por supuesto', lúpulo de malta.
La Malquerida lleva mucho lúpulo de malta,
faltaría más...
Pese a que un concurso de memes en una red social me ha parecido una fórmula cojonuda para difundir ideas y remover conciencias por la capacidad comunicativa de estas cápsulas de imagen y humor, y aunque me he reído muchísimo, he compartido, he tuiteado, he instagrameado, he palmoteado y he carcajeado muchas de las ocurrencias ajenas, y pese a que ahora, contemplado con perspectiva, me hace sonreír, seguramente no repetiré.
El concurso fue un éxito por cómo se gestó: improvisado, oportunista, coyuntural y ajeno a toda estrategia comercial. 

Confieso que me vi abocada, y esa fue precisamente la gracia.


Sucedió más o menos así:
Alguien me pasa un link a una noticia:
Damm y Ferran Adrià presentan una nueva cerveza gastronómica, alejada de sus estándares habituales, una cerveza novedosa, rompedora, original, creativa. El hito es el resultado de todo un año de durísimo trabajo de I+D probando combinaciones de ingredientes, aunque llevan con el proyecto desde 2013. 


Puede parecer que sí, pero no: Damm no arriesga nunca. Damm paga bien y ha vuelto a parapetarse con una estrella de los pucheros mediática y genial.

Esta vez la cerveza es, además de gastronómica, misionera: está llamada a redimir al mundo latinoamericano.
‘La cerveza que necesitaba la gastronomía latina’, así de modesta es la empresa.
De nombre, La Malquerida.

La noticia desprende tufillo.

Latinoamérica abarca más de 20 millones de kilómetros cuadrados, un mínimo de 20 países, más de 600 millones de habitantes, todos los climas del planeta y culturas y gastronomías tan dispares como Islandia y Cádiz. Pero el equipo de El Bulli y los maestros cerveceros de Damm (solo los masculinos, las Maestras Cerveceras no aparecen) no se arredran ante las dificultades. 
Doble malta, triple lúpulo, diez lúpulos... enredar y marranear.
Doble malta, triple lúpulo, diez lúpulos...
Total, es cerveza, nadie va a preguntar...
La Malquerida podrá con todo!!

Me imagino a todos los ‘latinos’, desde el norte de México hasta Tierra de Fuego, territorios insulares incluidos, en una ceremonia de agradecimiento a Damm, como antiguos Incas venerando al Dios Sol, por librarles del yugo de comer con agua o, peor, con Heineken.

Porque, claro, hasta ahora no existía ninguna cerveza capaz de acompañar dignamente un plato picante o agrio. 

A la cerveza en cuestión le echan flor de hibisco (que llaman flor de Jamaica porque queda más cool y más latino), naranja y un puñao de maíz que le aporta un ‘toque’ indeterminado*… vamos, el remate de la creatividad.
Entre que la cerveza les sale coloradita y que fabricar no les basta, porque de tan geniales que son, no pueden dejar de crear, aprovechan para inventar un estilo, el estilo Roja Fresca. O sea, la hostia.

El caso es que la noticia, que no es tal, se nota a leguas que es publicidad redaccional, aparece en varios medios online y offline, variando aquí y allá dos comas y tres puntos por guardar las apariencias.
El texto, en términos cerveceros, es una antología de despropósitos que no voy a analizar ahora, y un florilegio de lisonjas diseñado por el departamento de comunicación de Damm.

Y aquí empieza lo bueno:
El link que me pasan va a la edición online de La Vanguardia, y hay una gambada guapa: La Malquerida lleva lúpulo de malta.
‘Lúpulo de malta’, sí.

Y la lío, claro. Y se lía.

Alguien suelta una parida, otro responde con un meme (concretamente es Andrés, de As), y con otro meme, y otro meme más, y otro… y te lías y te lías y a un ‘a que monto un concurso de memes!’, alguien responde con un ‘a que no hay huevos!!’, que replicas con un ‘¿que noooo????’ que lleva a un ‘Y lo que nos vamos a reír!’, y la lías y empiezan a aparecer patrocinadores y más patrocinadores y memes y más memes, y el premio crece y memes y más memes, y pim, pam, pim, pam… aquí estamos, 300 memes, 25 patrocinadores, más de 200 cervezas en premios, miles de Me Gusta después.

El concurso llegó a muchos rincones cerveceros del país y, por descontado, no fue recibido en todos de igual forma.
La inmensa mayoría de quienes siguieron el concurso, su génesis, desarrollo y conclusión, lo ha aplaudido: oportuno, proporcionado, bastante bien conducido y, sobre todo, divertido.
Yo coincido casi completamente y añado reivindicativo y didáctico.

Pero se me reprochan al menos 4 cosas:
Estoy segura de que Ferran Adrià no se habrá sentido ofendido por nuestros memes. La pastuki es muy zen.
Pues eso, tralaráaaa.
-Que si nos hemos burlado de un genio del que los catalanes deberíamos sentirnos orgullosos.
-Que si hemos hecho sangre del error de una pobre becaria y puede que pierda el trabajo por nuestra culpa.
-Que si los artesanos hacen eso constantemente, lo de inventarse estilos.
-Que si así le hacemos publicidad a Damm y a su cerveza, y ayudamos a que la vendan.

Hubo alguna reprimenda más, y alguna otra expresada con menos elegancia y ánimo constructivo, aunque todas vendrían a redundar sobre lo ya expuesto.

Ahora que tengo más tiempo, me pongo a pensar sobre ello, aunque no me lea nadie.

Para responder al primero, debería manejarme bien con conceptos y términos propios del chovinismo, y no es el caso porque es un valor que no comparto; también necesitaría tener claro qué es ser un genio, y tampoco es el caso.

Al segundo: uno de los riesgos del oficio de comunicador es que sus errores adquieren dimensiones populares porque son públicos, y a él se exponen cada día muchos profesionales de muy distintas disciplinas.
Los cirujanos se exponen a que se les muera un paciente; los pilotos aéreos, a estamparse con 200 personas; los porteros de fútbol, a perder una final ante millones de personas… unos cometen errores un día y otros los cometen otro.
Qué más da, si solo es lúpulo...
Rajoy no pinta nada en todo este asunto,
pero el famoso jardín de 'cuanto mejor, peor'
era muy reciente y fue protagonista de varios memes.
Yo los cometo todos los días, sin faltar ni uno, y mis errores tienen las consecuencias propias de mi ámbito: una mala crítica en las redes y blogs especializados, una reclamación, una denuncia, una multa del Ajuntament, de Hacienda, de Sanidad…
Por otro lado, estoy segura de que a La Vanguardia y a Damm les chupa un huevo todo este tema.

Al tercero: Cierto, los 'artesanos' se inventan estilos cada día; pero es que es cierto, los inventan. No le cambian el nombre porque sí a un estilo que existe, y si lo hacen, es por ajustarse mejor a las particularidades de su cerveza. 

Al cuarto: Si a causa del concurso se vende una sola La Malquerida, me daré por muy satisfecha: hemos despertado la curiosidad por la cerveza de alguien que hoy compra La Malquerida y mañana comprará una artesana, y pasado se reirá del ‘lúpulo de malta’, del ‘toque del maíz’, de la ‘cerveza gastronómica’ y de Adrià.


Parte II
En realidad, todo este rollo sobre el concurso de memes es un mero pretexto para hablar de lo que realmente me molesta del asunto de La Malquerida. Si lo consigo, creo que no me quedaré muy lejos de explicar qué es lo que le molesta a todo el sector.
Ahí voy...

Adrià, Damm y compañía son piezas de un enorme artefacto cuyo único objetivo es mover gigantescas nubes de capital, o sea, forrarse. Eso lo tenemos claro todos, convivimos con ello, lo padecemos y no tenemos nada que objetar. 

Damm, consciente de que la modernez esa de la cerveza artesana y de autor no pasa de moda, y de que levantando infundios como que se elabora en condiciones insalubres sin controles sanitarios no impide que su consumo siga aumentando, decide subirse a la carroza, elabora una mierda cerveza novedosa y llama a Adrià para que la apadrine. Esto no es lo que sorprende, ya ni siquiera nos asquea; lo que sorprende, y mucho, al menos a mí, que soy un poco ingenua, es que Adrià va. 
Y va por segunda vez.
Inèdit, la primera cerveza con coupage, decían, porque mezclaban una wit (concretamente Blanche de Namur) con Estrella Damm, la metían en botellas de 75cl, le ponían dos moños, dos dorados y le subían el precio... 
En fin...

Al contrario de las craft, y siempre generalizando, el modelo de producto de Damm, es decir, el modelo de negocio de las ‘macro’, necesita un mercado de bebedores inconscientes y desinformados para funcionar. Por eso la mayoría de las campañas de Damm (y del resto de 'macros') van dirigidas a crear confusión, a desinformar, a marranear, a enredar… en lugar de destacar las virtudes propias de su producto, puesto que no las tiene ya que sólo se distingue de otros similares en la etiqueta.
(Es más, hace tiempo que sospecho, y no sin motivos, que alguna vez el contenido de la botella y la etiqueta no se corresponden. Pero dejemos a un lado mis delirios y volvamos a La Malquerida.) 

Damm no vende cerveza, vende valores asociados a un producto. Y eso es perfectamente legítimo, lo que pasa es que al llamarlo 'cerveza' entra en conflicto con lo que realmente es 'cerveza'. 
Sí, he dicho eso que crees que he dicho.
Sobre esta idea volveré en otro momento, porque me parece que es la clave para interpretar este asunto.
El lúpulo que lleva La Malquerida empieza por M.
Lúpulo empieza por M. Gracias, Israel. 

Valores... La Malquerida no es una 'cerveza' vulgar:
La Malquerida la han diseñado los hermanos Adrià, dos chef geniales, a la altura de otros genios catalanes como Dalí, Gaudí o Miró.

La Malquerida es revolucionaria. La Malquerida es tan revolucionaria, tanto, tanto, tanto, y tan original, tanto, tanto, que se han visto obligados a acuñar un estilo nuevo porque a los existentes se les rompían las costuras intentando alojarla. 

Además, La Malquerida nace con vocación de hito histórico, como la Inedit:
‘Inedit cambió la historia de la relación de la cerveza con los restaurantes gastronómicos’, ¡ahí es nada!, afirma Adrià sin rubor y se queda tan ancho.
Modesto el muchacho.

Y como el público para quien se han diseñado esos claim no entiende, ni quiere, de cerveza le dicen cosas como:

Que el maíz le aporta ‘un toque’ a la cerveza. 
El maíz no aporta nada positivo al aspecto organoléptico pero sí a la cuenta de resultados, ya que el maíz solo se utiliza porque es una fuente de azúcares fermentables más barata que la malta.

Que el colmo de la originalidad es echarle naranja e hibisco a una cerveza, dicen, ¡hasta han tenido que inventar un estilo! 
Hibisco, naranja, limón, trébol salvaje, chocolate, anís, fresas, canela, azafrán, coco, sidra, cardamomo, calabaza, vino, mosto de uva, regaliz, cilantro, almendra, pimienta, jengibre, manzana, laurel, aloe vera, pan, patata, tomillo, café, haba tonka, sal, cerezas... lo que quieras y más se viene echando a la cerveza desde hace siglos.

Que La Malquerida está diseñada para maridar la gastronomía latina, dicen.
Como si maridar significara comer y beber al mismo tiempo, y como si en latinolandia solo se comieran burritos picantes y ceviche.
Etc. Etc. Etc.
Total, si sólo es cerveza...

Todo esto forma parte de la estrategia de desinformación necesaria para abonar el terreno donde plantar su producto. 

Cuando me tocan la flor de Jamaica. 'Lúpulo de malta'
Algunos memes como este, totalmente fuera de lógica,
me hicieron reír un montón.
Del genial Gabba Faka.
Lo del ‘lúpulo de malta’ es lo de menos, es obvio que es un error sin la menor importancia, pero material fácil para un meme. 

Total, es cerveza y aquí la gente no entiende...

La cerveza es un producto gastronómico, lo es porque no sale de un árbol sino de la mente de un tipo, y porque no se consume por sus propiedades medicinales ni nutricionales sino por placer; y no es un invento moderno, ni siquiera la cerveza friqui es un invento moderno. 
Adrià no puede ser ajeno a toda la movida cervecera, porque un especialista de su categoría y reconocimiento, que se toma en serio su campo de trabajo, la Gastronomía, tiene la obligación moral y profesional de estar siempre al tanto y de investigar cualquier tendencia gastronómica. Por eso, la propia inquietud natural le habrá empujado, seguro, a acercarse a la cerveza, que es una tendencia gastronómica de enorme calado, no solo una moda... salvo que viva en una esfera burbuja. 

Diseñar una cerveza es muchísimo más complicado que mezclar ingredientes en un vaso y probar a ver si queda el cóctel queda rico. Y eso Adrià lo sabe. 


Meme sobre Susanika y el lúpulo de malta que me hizo sudar.
Uno me hizo sudar durante unos minutos, he de confesarlo.
Iba acompañado de la descripción borgeana
de una variedad de lúpulo llamado 'lúpulo de malta'. 
Lo que ha hecho Adrià no necesita un año de sesudas investigaciones y trabajo I+D con el equipo de sumillería de El Bulli y los Maestros Cerveceros de Damm. Un nombre, una tarde libre para las fotos de la puesta en escena y una cara tan dura como el mármol, bastan. Bueno, y un montón de ignorancia o de desprecio por la cerveza, que es un producto gastronómico tan digno con una tradición y una historia tan importantes como cualquier otro. 

¿Ignorancia o desprecio?

Creo que es Ferran Adrià quien debería revisar si no será él quien falta al respeto a todo un sector industrial, gastronómico y económico, a sus clientes, a sus admiradores, a un montón de profesionales quizá no tan geniales como él pero, desde luego, bastante más honestos, y, lo que es peor, si no se está faltando al respeto a sí mismo, a su trayectoria, a sus colegas y a su profesión cuando apadrina propuestas como Inédit o La Malquerida que él sabe, tiene que saberlo, son una patraña. 

Y eso es lo que me jode, exactamente esto: que marreneen, que cochineen, que sean tan cutres (qué palabro tan maravilloso!), que nos traten de gilipollas... 

Que estoy siendo un poco extremista y que me tomo las cosas con excesiva literalidad... Un poco. 
Sí. 
Es cierto. 
Porque estoy indignada.

En definitiva, yo a Adrià lo respeto, es él quien no me respeta a mí.



Don Vito de Verano es el nuevo vino con coupage que ha presentado hoy J. García Carrión junto a los hermanos Adrià. El proyecto nació en 2013, han sido 4 años de durísimo trabajo de I+D, probando y descartando ingredientes y combinaciones ‘que nos ha destrozado el hígado’, afirma uno de los responsables. Al final decidieron echarle un chorro de refresco de cola y zumo de naranja.
El nombre, don Vito, se debe a que rima con pito y eso les parecía muy gracioso. El De Verano se lo pusieron porque se concibió para beberse con preferencia en esa época del año y es una pista.
Don Vito de Verano es tan sumamente original que han tenido que inventarse un estilo nuevo: El Mejunje Colorao Helao, que es muy sensual.
Don Vito de Verano pretende ser un homenaje a Europa, ya que ha sido ideado para maridar con la gastronomía europea, como la española, la islandesa o la rusa. Aunque también puede ir bien con unos Nuggets de pollo con salsa barbacoa. En definitiva, Don Vito de Verano casa a la perfección con cualquier plato de comida o alimento que necesite combinar con un trago de algo o de bebida que ayude a limpiar la acidez o grasa de la comida, ideal para cuando la comida quema o se tiene sed. Chimpún.




Parte III
Ahora voy a exponer unos hechos de forma cronológica y desapasionada y cada uno que lo explique como quiera.

Créanme, hay lúpulo en malta...
y hemos ido a buscarlo para echarlo a La Malquerida.
Este es uno de los memes ganadores del concurso.
Su autor es Kamon IPA.
Tarde noche del… digamos, miércoles (no recuerdo exactamente el día): En el artículo de la edición online de La Vanguardia, según la periodista, alguno de los perpetradores ha dicho que la cerveza lleva ‘lúpulo de malta’. Nunca sabremos si fue un patinazo de los responsables de la cerveza o de la propia periodista.
El artículo acaba con un destacado bien grande que afirma eso mismo, que la cerveza lleva “lúpulo de malta”.
Empezamos a liarla con los memes y los comentarios y a compartir y retuitear sobre el ‘lúpulo de malta’ y la cerveza ‘roja sensual’. Somos un montón.
Decidimos organizar el concurso y empiezan a salir patrocinadores.

Miércoles por la mañana:
En la edición online han corregido el artículo y el lúpulo es ‘lúpulo’ a secas.
También han modificado el destacado del final del artículo.
Nos lamentamos mucho. El concurso parece perder su sentido, sin embargo, empiezan a circular capturas de pantalla del error que legitiman el concurso y seguimos ahí, colgando y compartiendo memes a lo loco.
Por la noche, vuelvo a la noticia y me encuentro nuevamente el ‘lúpulo de malta’, pero solo en el destacado, no en el artículo.

Es decir, ¿corrigen el error y vuelven a ponerlo horas más tarde, y además en el sitio más visible?

Llamadme malpensada.



(Por cierto, hace años que existe una cerveza La Mal Querida. Lo sé porque la he encontrado entre los primeros resultados de Google, así que seguro que ellos también lo saben.)

jueves, 20 de julio de 2017

Attack the Krab!!, la cerveza solidaria conmigo / Involución o esos bárbaros progresistas.

De vuelta a casa, cruzando la piel de toro (esta es la única metáfora que me viene delante de estos paisajes), de sur a norte y de oeste a este, de Villanueva de la Serena a mi BCN paleta de tan cosmopolita, a lomos del caballo de hierro (y esta me viene por hacer el indio), pensando y escribiendo. 12 horitas de na...

Esta meseta se parece mucho a la otra, huelen igual, y me pongo sentimental. 
No tengo mucho tiempo para mí últimamente y estos espacios se agradecen.
Estación de Puertollano

La experiencia ha sido de 9,5: 10 para la gente con la que me he encontrado estos días, Antonio, María José, Santi, Pulga, Susana, Ana, Rocío... y, por supuesto, Jose Seve y Kamon.

Kamon y yo nos lo debíamos desde hace tiempo y ha sido como encontrarse con un amigo de siempre. Pocas veces me he sentido tan cómoda con alguien a quien acabo de conocer en persona.

Con Jose... Si tienes la oportunidad y la paciencia, con las horas verás cómo se va difuminando el dandy y cogiendo contorno el tipo sensible y blandito. Disfrútalo.

10 para el clima. Parece que Kamon y yo llevamos en la maleta un poco de brisa mediterránea y fresquito. 
10 para el queso y la noséqué patatera. 
10 para la birra. 
10 para el gazpacho y la tortilla. 
Este fue el recibimiento de Kamon. :) :) :) 
100 para las charlas y confidencias delante de una Guinness, que incluso me supo buena. Solo baja la nota el salvajismo de unos cuantos trogloditas que torturan y matan a sus perros cuando ya no pueden cazar. 


La cerveza ha salido buenísima, estoy segura. No se ha escatimado en ingredientes, ilusión y maestría.
Una American Pale Ale de unos 5%Alc./Vol. con un puntito de color, con Malta Pale, Carafa y Special B y lúpulos Chinook y Vic Secret en sabor y aroma. 
Elaborada por Sevebrau, o sea, un lujo.

La próxima Attack the Krab!! me pilla con el ánimo renovado, parece que voy saliendo del pozo en el que me caí hace 4 años.

Me pilla también más mayor y ya espero mucho menos de la gente y hasta de mí misma. Pero me he vuelto menos exigente, me conformo con que la birra salga buenísima y haya próximo lote, con la satisfacción de saber que no me quedo con los brazos cruzados, con escribir mis cositas para leerlas solo yo y soltar un poco de lastre en este blog o en el muro de Facebook, puro ejercicio de recomposición mental, me conformo con llevar conmigo, aunque no lo diga, a Cachorro Humano, con comprobar que la cabeza me funciona bien y me rige, con experimentar de vez en cuando relajarme y bajar la guardia delante de algunas personas sin resultar dañada, con tener varios proyectos chulísimos entre manos... ahí es nada!
Y no solo me conformo sino que agradezco cada día la fortuna de compartir mi vida con quien la comparto, mi mujer, y de que tú, que estás leyendo esto, formes parte de ella a tu manera.

El traqueteo del tren me amodorra.

***

Una bolsa transparente junto a las vías del tren, mostrando impúdica su contenido lastimoso... Otro galgo muerto.
Por no quedarme la indignación solo para mí y por distanciarme todo lo posible de quien hace ese tipo de cosas, lo comparto en mi muro de Facebook, que se incendia casi al instante. 
Que si hijosdeputa, que si todos los cazadores merecen morir, que si los animales son mejores que los seres humanos, etc, etc, etc... No puedo estar conforme.
En particular me enzarzo en una discusión con un casiamigo muy cabal por lo general pero, en mi opinión, irracional cuando se trata de este asunto. 

No todos los hombres que consideraban a las mujeres inferiores eran unos hijos de puta; ni todos los blancos que consideraban semianimales a los negros, indios, mestizos, etc.; ni todos los cristianos que perseguían y mataban a los judíos o musulmanes; ni todos los padres que daban unos azotes o más a sus hijos; ni todos los que le tocaban el culo a una chica sin su consentimiento; ni todos los alemanes de la época nazi; ni todos los que antes fumaban en los trenes, bares, aviones o delante de los niños; ni todos los que conducían bebidos o/y a más de 140km/h; ni aun hoy; ni todos los que todavía hoy se creen con derecho a explotar y matar a los animales, que creen que están ahí para nuestro servicio y beneficio, son unos hijos de puta, etc, etc, etc...
Lorca era un admirador de los toros y era un tipo con una sensibilidad excepcional, por poner un ejemplo entre cientos y miles. Gay, poeta, librepensador y hombre de su tiempo a la vez. Paradojas.
Los seres humanos, al contrario de los animales, somos seres culturales, somos sujeto y objeto de nuestro contexto cultural e histórico. Nuestra moral está determinada por nuestro entorno y los valores predominantes en él, y ni nos planteamos otras consideraciones más allá. 

Muchos (la mayoría!!) de los que hoy abobinamos del maltrato animal en general y del folclore sanguinario en particular, hace 30, 20, 10... años lo veíamos con absoluta normalidad o, incluso, con admiración.

El aprendizaje, el desarrollo del propio criterio y el trabajo de la conciencia nos lleva a cambiar nuestros valores, pero sobre todo la evolución del entorno.

Creo y confío en que el desarrollo nos llevará a erradicar las fiestas sangrientas y a respetar a todos los seres vivos, y también a los no vivos, es decir, a respetar como actitud de vida, a no dañar y a evitar cualquier daño prescindible, empezando por nuestros semejantes, pero cada persona y cada grupo humano va a su ritmo porque tiene sus propias circunstancias.

El desarrollo también nos llevará a erradicar las religiones, las falsas creencias, la intransigencia, la violencia como medio de sometimiento... si no nos hemos extinguido antes a nosotros mismos.



A los contrarios al maltrato de los animales: Me parece más eficaz por coherente hablar, debatir, intentar convencer con argumentos y paciencia, promocionando ese desarrollo necesario, que el enfrentamiento directo, el condenar, el desear la muerte, la amenaza o el insulto, que no dejan de ser actitudes tan involucionistas como las que tratamos de combatir.

sábado, 3 de junio de 2017

No es lúpulo, es brócoli / Pesimismo

Argumentar que la cerveza es beneficiosa para la salud porque es una de las bebidas alcohólicas de menor graduación, es tan sensato como afirmar que tirarse desde un primer piso es saludable porque lanzarse desde un quinto es peor. Absurdo, ¿verdad?, sin embargo, te lo juro, sobre este razonamiento muchos construyen la más que intrépida tesis de que 'la ingesta de cerveza es saludable'.

De que de semejante milonga muchos hayan hecho dogma corporativo, extraía yo la conclusión de que el sector es inmaduro; hasta que caí en la cuenta de que el sector del vino, granaíto ya, hasta un poco rancio, recurre a argumentarios similares.

Y ahora hablemos de cosas serias:
Sin caer en el absurdo anterior, circula viral por la red un montón de literatura de aspecto más serio y ribetes científicos sobre los beneficios para la salud de la cerveza. Los actores del sector les damos pábulo, espoleados por un irreflexivo entusiasmo corporativo, y compartimos por las redes y le damos Me Gusta a supuestos resultados de estudios que avalan la teoría de que beber cerveza, artesana o no, es buenísimo para la salud, detrás de los cuales, por cierto, suele haber instituciones más bien poco imparciales.

Que todo es bueno si es con moderación, dicen.
La moderación no vuelve saludable lo que es perjudicial, como mucho minimiza los daños. Al revés sí sucede: lo que es bueno con moderación, el exceso lo vuelve dañino. 
Y es que es beneficiosa porque tiene vitaminas, minerales, antioxidantes… y los tendrá, no lo dudo, pero las cuentas sobre la relación beneficio/perjuicio para la salud no salen favorables a la cerveza, las hagas como las hagas, porque la cerveza es una bebida alcohólica, con todo lo que ello implica, que no es poco, y beber alcohol, tenga este la forma que tenga, es malo. 
La cerveza no aporta ningún beneficio que no aporte un diente de ajo, una manzana o un puñado de almendras y sí, en cambio, más perjuicios.

¿Unos datos concretos? Solo unos pocos y solo referidos al cáncer:
·Está comprobado que el consumo de alcohol es un factor principal de riesgo de algunos cánceres de cabeza y de la cavidad oral, faringe y laringe. El consumo de 3,5 bebidas (cada cerveza cuenta por una) o más al día supone un riesgo dos o tres veces mayor de padecer estos cánceres
·El alcohol es la causa principal de cáncer de hígado.
·Un estudio reciente en Reino Unido concluyó que cada 10 gramos de alcohol consumidos al día, aumenta un 12% el riesgo de cáncer de seno.
·Un 3,5% de muertes en EEUU están causadas por cánceres provocados por el consumo de alcohol.

No son datos agradables de leer, está claro, pero esto es lo que hay.

Aunque la gente no es tan idiota como para echarse a beber birra a cubos para curarse un cáncer solo porque unos cuantos se pongan a twittear como descosidos que la cerveza es el aloe vera líquido o las bayas de Goji con gas o el nuevo súper alimento espirituoso, para mí, fomentar, promover o animar el consumo de alcohol, tenga este la forma que tenga, hipster, progre, moderno, snob, cool, guay, glamouroso... es una irresponsabilidad rayana en la indecencia. 

Por responsabilidad y por ética, los actores de la escena cervecera tenemos que ser muy cautos con este asunto; pero también por interés: si pretendemos que se nos tome en serio, que no nos pillen ebrios de entusiasmo y repitiendo eslóganes estúpidos e inventándole virtudes a la cerveza. 

*

Pero al margen de lo pueriles que puedan parecerme estas actitudes, hay algo que me molesta todavía más.

Inventarle a la cerveza cualidades saludables es una forma de desvirtuarla y refleja un reduccionismo bobalicón (y un tanto ofensivo para quienes nos dedicamos a ella). Evidencia que no se la considera un producto gastronómico. Gastronomía es el arte de la sensualidad a través de los alimentos. 

Como ya dije antes, para mí es indecente fomentar el consumo sin más de cualquier tipo de bebida alcohólica. Solo lo acepto si forma parte de un plan de desarrollo global del individuo que incluya la educación en el consumo de alcohol, su degustación y su evaluación como producto cultural. Eah, eso he dicho, sí, ‘producto cultural’. No pretendo ponerme galones ni dignificar mi oficio con trivialidades, pero es que para mí la cosa va de esto: La cerveza es cultura, es superflua, es prescindible y es interpretable, por eso precisamente es placentera.

Yo no vendo salud, ni quiero. Ni que decir tengo que si de mí dependiera que la cerveza fuera saludable, lo sería, no tendría sentido lo contrario… pero… pero… la verdad es que no estoy segura de que si dependiera de mí la cerveza fuera saludable. Yo no necesito que la cerveza sea saludable, es más, me temo que perdería parte de su encanto si lo fuera porque creo que parte del encanto de muchos placeres es que no son convenientes y son, además, prescindibles y superfluos. Sibaritismos humanos… quién los entiende…

Yo vendo ‘cultura’ y quiero vender ‘reflexión’, quiero vender ‘placer’, ‘moderación’, ‘elección’, ‘proyección’, ‘momentos especiales’, ‘análisis’, ‘liturgia’…  quiero vender esnobismo y todo lo contrario, lujo y todo lo contrario, postureo y todo lo contrario, lonchafinismo y todo lo contrario, friquismo y todo lo contrario, ritual y todo lo contrario, fascinación y todo lo contrario… en definitiva, quiero vender un artificio que compensa el no ser saludable con beneficios refinados.

No hace falta inventarle atributos saludables a la cerveza, por sí misma es fascinante.

Y todo esto me lleva al mismo punto que la mayoría de reflexiones alrededor de la cerveza: el líquido, lo que hay en el interior de la botella, es quizá lo menos importante en la degustación de una cerveza.



***

Publico muy espaciado, sí, y para colmo ya apenas trato de cerveza. Será que cada vez me interesa menos la cerveza, será que cada vez necesito menos esto de escribir porque me basta con rumiar ideas, será que me falta el motivo. Vete a saber.

La vida sigue transcurriendo, aunque sea por inercia, y yo me dejo llevar sin resistirme. 
Estoy entretenida con varios proyectos chulísimos que deberían entusiasmarme y que celebro, pese a que no lo consiguen, porque habrán de sacarme de aquí a poco de una rutina, un entorno y un sector que cada día me asquean hastían un poco más. 

De Cachorro de Humano sigo aprendiendo a cada momento, incluso cuando no estamos juntas.

Del contraste entre lo que ella me enseña y lo que compruebo a diario en el mundo de los adultos, extraigo instructivas conclusiones, tan inútiles como desasosegantes. 
Quisiera que dejara de crecer y permaneciera tal como está indefinidamente. Como no puedo evitarlo, he optado por ir desengañándola poco a poco para reducir el impacto:
'El dinero no sale de los cajeros si antes no lo pone alguien.'
'Los Reyes Magos no existen; el ratoncito Pérez tampoco; la gente tóxica, en cambio, sí.'
'También existen los Reyes a secas pero las princesas no son como las que tú conoces.'
'Tu padre no es todopoderoso.'
'Tu padre no es inmortal y tú tampoco. Yo sí.'
'Seguramente no saldrás de tu barrio de mierda.'
'Te dirán que lo mejor es ir siempre con la verdad por delante, y esta es la segunda mayor de las Grandes Mentiras.'
'A tu padre no se le caen los dientes porque sí.'
'A fuerza de insistencia consigues, por hartazgo, un euro para chuches (aunque conmigo no te sirve), pero eso no funciona con las cosas importantes. En esos casos deberás recurrir al engaño o al chantaje.'
'Tu madre no está mucho más loca que otras madres pero a algunos adultos les conviene que tú lo creas.'
'Lo único cierto de los cuentos es que los lobos se comen a los cerditos.' 
'Los adultos no podemos hacer tooodo lo que nos apetece, sin embargo, eso no es lo peor.' 
'Algunos hermanos no se entenderán nunca.'
'Dentro de diez años te avergonzarás de tu padre; dentro de veinte años, te dará lástima.' 
'El amor no es más que la reinvención de uno mismo'
'Tú te liarás con un quinqui de padres inmigrantes beneficiarios de un subsidio. Es pronto para hablarte de condones.'
'No, no serás una bailarina famosa porque tus padres no te van a pagar las clases. Mejor que no lo hagan porque sería tirar el dinero: a la tercera clase te aburrirías y te encapricharías de cualquier otra cosa que veas en la tele.'
'Oirás muchas veces que el aspecto físico no es importante y esa es la tercera mayor de las Grandes Mentiras.'
'"No hay trabajo. Lo busco pero no encuentro nada." Mentira. Prefieres quedarte en casa rascándote el higo y generando obesidad.'
'Que algunos adultos se entiendan alguna vez es una burlona casualidad.'
'Sí, te volverán a abandonar, no puedes hacer nada para evitarlo; te abandonarán muchas veces más a lo largo de tu vida. La vida es una concatenación de abandonos, vete haciéndote a la idea.'
'La mayor de las Grandes Mentiras es que querer es poder, que con ilusión todo es posible.'

'Tomar conciencia es a veces lacerante.'

¿Pesimismo? No lo creo. 

Intentaré evitarte muchas de estas lecciones.


El itinerario pedagógico es largo y tortuoso. Decido empezar por una lección fácil, una lección de acomodo, de adaptación: "Las Renuncias". Iremos poquito a poco: '¿Cacaolat o Kinder Sorpresa? Tienes que elegir. Todo no puede ser.' 

Este domingo nos vamos a un pantano a ver patos, ranas y tortugas de agua. Comeremos tortilla de patatas, choricillos y jamón serrano, que te 'encanta mucho'.
-¡Ranas, quiero ver ranas! ¡Nunca he visto ninguna!
-Pues tendremos que ir con mucho cuidado, ser sigilosas.
-Sí, tendremos que ser silijosas caminando muy despacito. 
Eso, con silijo, con mucho silijo.
Te he prometido que veremos también una serpiente de agua, veré qué me invento cuando solo pasen flotando botellas vacías y bolsas de plástico.

Pesimismo, sí.

(No volveré a hablar aquí de Cachorro de Humano. La niña se está internando en mi vida diaria rebasando ya la línea de la inconcreción para gente que puede leer este blog. Es una cuestión de pudor.)

sábado, 13 de mayo de 2017

Mecagoenlaputa...

42... 
¡42! 
¡¡42!!
Ni se te ocurra venirme con hostias, te lo advierto. Ni Happy ni Hoppy ni mierda.
A Google se lo permito porque Google es Google...

viernes, 28 de abril de 2017

El mundo es un lugar fascinante pero muuuuuy peligroso, ¿cómo no me he dado cuenta antes? (Cachorro de Humano 4)

Las entradas sobre Cachorro de Humano no tienen ni de lejos tantas visitas como las que hablan de cerveza, sin embargo, son, para mí al menos, muchísimo más interesantes. Parece lógico: la mayoría de mis contactos son cerveceros y si leen este blog es porque me conocen de vender cerveza. 
No importa.
Este relato lo proyecta una experiencia real y están cobrando, ambos, dimensiones insospechadas. Y lo que queda.
Quienes me conocen un poco más allá de la cerveza, saben lo importante que está siendo esta aventura para mí, tanto el vivirla como el contarla. Quizá es lo que necesitaba.


* * *

Entrada anterior:
Más enseñanzas sobre la cría de un ser humano (Cachorro de Humano 3)

Antecedentes: Es domingo y he decidido llevar a Cachorro de Humano al parque de la Ciutadella. El parque está lleno de gente pero hemos encontrado un huequecito en la hierba. Una vez nos hemos instalado, con todo lo que supone, a la niña le ha entrado caca... sí, caca, así que vuelta a desmontar el campamento y corriendo a buscar un bar.
De vuelta al parque...


El parque está lleno de gente, lleno, llenísimo. Por mi gusto me daría la vuelta, no soporto las aglomeraciones ni el bullicio, pero, claro, si fuera por mí estaría de birras y no en un parque snob rodeada de snobs y cargada con un quintal de juguetes, y es que resulta que no estoy aquí por mí, sino por la niña; y ella está extasiada, nunca ha visto nada igual.  
No soy buena con las descripciones, así que deberá bastar con una acumulación de elementos: Los domingos, si hace bueno, el Parque de la Ciutadella es invadido por familias con niños pequeños, por malabaristas, funambulistas, runners, músicos, globos, bongos y otros generadores de ruidos pseudoculturales, rastas, helados, aros en orejas, narices y lenguas, mascotas exóticas, jipis y fauna de la progresía tan ecléctica que acaba resultando homogénea, por moderneces y modernidades tradicionales importadas de culturas supuestamente más avanzadas que la nuestra, esas tan admiradas por los progres de mi generación, pero también por manifestaciones culturales no tan admirables, etcétera. Todo este variopintismo se distribuye por el parque confusamente, parte paseando, parte consumiendo, parte desparramado en el césped… 
Ha cambiado mucho desde que yo lo frecuentaba, hace 25 años. Por aquella época estaba plagado de gente chunga o marginal, travestis, gais, putas, drogadictos, chulos, manguis, sintechos… El tipo de gente que me atraía, vaya.
El ambiente y el colorido embelesan a la niña. Se le queda prendada la vista del número malabar de un perroflauta: una bola de cristal grande como un melocotón gordo le sube y baja por los brazos como si tuviera vida, pasa por detrás del cuello y desciende por el torso, rodea su cintura y vuelve a ascender hasta el hombro, y de ahí va hasta la mano otra vez. Me mira con los ojos muy abiertos para compartir conmigo el prodigio y se ríe a sacudidas extasiadas, borbotones primigenios. Las estrellitas que le brillan en la mirada a mí se me anudan en la boca del estómago. ¿Cuándo dejé yo de tener capacidad de maravillarme?
La colonia de una chica que pasa me trae de vuelta a alguien que fue muy importante para mí. ¿Dónde andará?
Hace sol.

Tengo un poco de hambre.
Buscamos un nuevo huequecito en los parterres para comernos los bocatas pero está todo abarrotado, más que antes. No encontramos nuestro espacio natural entre los numeritos circenses, las fiestas de cumpleaños, las competiciones deportivas al máximo nivel en la modalidad Pelotita de Velcro en la categoría Panzón Dominguero, las jaurías de perros con pintaza de ser de razas carniceras despiadadas devoraniñas, las hamacas que cuelgan entre dos árboles, los manteles, las formaciones musicales folklóricas, los iPad con reguetón, las gorras con la visera en el cogote, las botellas de 2 litros de calimocho, el Congreso de Fumadores de Porros Dos Papeles, las escenitas tórridas de a tres, etc., etc., etc…
Yo estoy que no me decido entre taparle los ojos o los oídos a la niña o dejarla K.O. para salvar su alma. Pero… pero… pero… ¡Cuántos peligros! ¡¡Y cuánta sinvergonzonería!!  ¿Cómo no me había dado cuenta hasta hoy???

Nos vamos a las barcas, eah, que al menos los patos no fuman porros ni casifollan en público aunque estén en bolas, y ya comeremos después o no comeremos, no importa.

No hay cola en las barcas, menos mal. Ninguna de las dos soportamos hacer cola.

Temía que no iba a saber manejarme con los remos. La última vez que cogí un remo de estos fue en El Retiro hace casi quince años, y no iba con niños, pero debe de ser como montar en bicicleta o liar porros, que no se olvida, porque en seguida le pillo el tranquillo otra vez.
A ver si no desnuco a ningún pato…

Soy un poco puñetera, sí. A la que la niña me dice que no me mueva mucho, que le da miedo, a mí me entran unas ganas irrefrenables de saltar y bambolearme. Y lo hago.
Se agacha, se acurruca al fondo de la barca y me suplica que pare con un terror tan divertido que salto más fuerte. Se parte de risa, me dice que ‘estoy tocada del bolet’ y a mí me entra la risa también. Ella se incorpora y empezamos a saltar las dos. Entre salto y salto me pregunta que qué pasaría si la barca se volcara y le digo que, lógicamente, nos caeríamos al agua, claro. 'Yo no sé nadar', me dice.
-Yo tampoco.
-¿Y nos ahogaríamos?
-Pues claro que sí. Aquí, si te caes al agua, te ponen una multa y además dejan que te ahogues.
Me mira muy seria. Lo de la multa tengo que claro que le importa un pito pero lo otro no. Continúo:
-Nos ahogaríamos y nos convertiríamos en patos.
Tuerce la boca y se pone en jarras, con las piernecitas abiertas para equilibrarse.
-¿Ves todos esos patos? –le digo y extiendo el brazo abarcando la población de patos del estanque-, pues es gente que se ha caído de las barcas y se ha ahogado. Durante el día tienen aspecto de pato pero por la noche, como el parque está cerrado, se convierten en zombis y montan fiestas.
Levanta una ceja, procesa la información, se ríe y, tocándose la sien con un dedo, dice:
-Susana, estás muuuuy tocada del bolet.
Nos entendemos.
Empezamos a perseguir patos, a chocarnos con otras barcas. Los adultos me miran con cierta reconvención; los niños, con sorpresa o susto o risa. Me doy cuenta de todo, faltaría más, pero hoy me he dejado el traje de adulta en casa. ¡Caca, culo, pedo, pis!
A veces me digo: 'Susanika, ¿y si te ve algún cliente haciendo monerías??? Tu reputación a la mierda'. Y yo misma me respondo: '¿Reputación? ¿Qué reputación?? Susanika, hija, que te ha visto todo el sector con fregonas en la cabeza...'

La veo venir… sé lo que pretende hacer… he visto la asociación de ideas dentro de su cabecita transparente… interpreto su sonrisa maliciosa y ese brillo en los ojos… le veo la intención y ella ve que yo lo sé, que sé qué va a ocurrir en los próximos segundos... pero no puedo hacer nada para evitarlo por dos motivos: 1, estoy ocupada intentando evitar una colisión lateral de nuestra barca contra una roca; 2, carezco de la autoridad moral necesaria para impedírselo.
Hace cuenco con las manos, las sumerge en el agua sucísima y me lanza un chorretón que me empapa de arriba abajo… ‘Es la venganza ¡¡por haberme hecho pasar miedo!!’ me dice riendo excitadísima por su osadía.
Me está bien empleado.
Los adultos de otras barcas mueven la cabeza de lado a lado muy serios; los cachorros mueven la cabeza de arriba abajo y sonríen de envidia.

Y ahora toca la merienda, dos bocatas más y una pieza de fruta. El parque va decayendo y hay algún claro en los parterres.
Tras las persecuciones, el pino puente, el sobeteo a todos los perros del parque, los bocatas llenos de pelos de perros sobeteados, hacer la croqueta sobre la hierba, hacer la croqueta sobre otros usuarios del parque, romperme una rótula y el pantalón contra una piedra, un pipi (suyo) entre los arbustos, la niña se ha emperrado en un globo, pero también en una chuche, también en el McDonalds, en otro Kinder Sorpresa, también en un helado, y también en una bola de esas que expenden unas máquinas y que tienen un juguete dentro, y también en ir al cine, en un bocata de Nocilla, otra vez en un globo, y en una chuche, etc, etc, etc. Y yo le digo que no, que hoy ya hemos subido a las barcas y ya ha comido un Kinder de los cojones (esto lo pienso pero no lo digo), que no es bueno comer tantas porquerías y que no se puede comprar todo.
-¿Por qué?
-Pues porque cuesta dinero.
-¿Y qué?
-¿Cómo que 'y qué'? Pues que tengo poco.
-Pues no lo pagues. El papa a veces no lo paga.
Vale. Bien. Cojonudo. Lo que me faltaba.
Al estado de inocencia propia de un niño hay que añadir que para ella las cosas no cuestan dinero, se pagan con entradas o tarjetas o simplemente no se pagan. Chimpún.
Aquí hay trabajo por hacer.



Enseñanzas extraídas hoy sobre la cría de cachorros humanos:
1ª La distancia no es una magnitud de espacio sino de voluntad.
La distancia se mide en Quieroíres, y es una unidad inversa, es decir, a más Quieroíres, más cerca. Da igual dónde esté el McDonald’s o la chucherería o el parque y dónde estemos nosotros, todo eso es relativo, sin embargo, el querer ir es absolutamente absoluto, y esto es aplicable también a la cuarta dimensión.

2ª Kinder es Dios y Kinder Sorpresa es su profeta, y yo soy la fucker monaguilla que no para de gastar los dineritos en huevos. Estoy hasta los mismísimos versión femenina.

3ª Las mudas y la ropa de repuesto nunca serán suficientes, ni aun llevando a rastras un baúl ropero.
Si llevas un pantalón, ensuciará dos. Si llevas dos, manchará los dos y, de propina, la camiseta. Si llevas recambios infinitos de pantalones y camisetas, se caerá a un estanque con las zapatillas y el abriguito puesto. Y si es verano y no lleva abriguito, elegirá caerse justo cuando le has dejado tu móvil para cazar un Pokémon.
Leía hace poco en alguna de esas webs de autoayuda largoplacista que la única manera de prever el futuro es creándolo tú mismo. Según esa teoría, las tardes de domingo con cachorros humanos se 'crean' al tomar las medidas de precaución.


4ª Los zombis no existen; Papá Nöel, los Reyes Magos, el Ratoncito Pérez y Elsa de Frozen, sí. Que exista Dios está por ver. Está intentando pasar el examen de la razón pero pinta mal y todo parece indicar que...

Si quieres saber más sobre esta historia, que se acabará convirtiendo en algo más, síguela en la etiqueta #CachorroDeHumano
 Anteriores entradas:
  Cachorro de Humano 2
Cachorro de Humano 3